domingo 1 de agosto de 2010

La Reina Roja II

Tablillas y vendas para deformar su cráneo

Teotihuacan en Línea. Hasta hace poco, el rompecabezas sobre la identidad de la Reina Roja era casi tan complejo como su máscara funeraria de 280 piezas de jade. Patrocinado en gran parte por Discovery Channel Latinoamérica/Iberia, un equipo de antropólogos forenses, bioarqueólogos, historiadores y genetistas se propuso resolver el misterio y llegó a conclusiones provisionales. A primera vista, del análisis de los restos óseos de la mujer, cuya estatura era de 1,54 metros –alta para aquella época–, se concluyó que el hecho de haber encontrado los tobillos muy juntos indicaba que primero fue amortajada. Además, tenía el cráneo deformado –rasgo que compartía con la mayoría de la población enterrada en la antigua ciudad de Palenque–, lo que se había logrado utilizando un aparato cefálico a base de vendas y tablillas constrictoras. “Cuando quisimos fechar los huesos con carbono radiactivo, descubrimos que el cinabrio se había mezclado con el material orgánico, de tal manera que hacía imposible llegar a una conclusión”, dice la bioarqueóloga Vera Tiessler, de la Universidad Autónoma de Yucatán, directora de la investigación. En cambio, los otros dos acompañantes, hallados a su lado, que estaban libres de cinabrio, fueron fechados entre los años 620 y 680. Ahora que se conocía una fecha, se necesitaba establecer si había un parentesco con Pakal II. Pero como el cinabrio también había roto las cadenas de ADN de la mujer, fue preciso invertir dos años e incontables intentos de extracción del material genético en la Universidad de Lakehead, un avanzado laboratorio de estudios paleoarqueológicos en Canadá. Los resultados fueron categóricos: la Reina Roja no fue madre, hermana o hija de Pakal.
 
Copyright © 2011 Teotihuacan en Línea. Socorro Rojas Grupo Editorial Melgar-Rojas. Todos los derechos reservados