martes 25 de octubre de 2011

Teotihuacan pudo sucumbir por grupos concentradores de riquezas

Teotihuacan pudo sucumbir por grupos concentradores de riquezas

George Cowgill fue homenajeado en Teotihuacan

Comenzó la 5ª Mesa Redonda de Teotihuacan


Homenaje al profesor emérito de la Universidad de Arizona

Teotihuacan en Línea-INAH. La enorme acumulación de poder y riqueza por parte de las élites, a expensas de un gobierno central, pudo ser uno de los motivos del decaimiento del Estado teotihuacano hacia el siglo VI d.C., según formuló el doctor George L. Cowgill, profesor emérito de la Universidad de Arizona, Estados Unidos, luego de recibir un homenaje, con el cual dieron comienzo las jornadas académicas de la 5ª Mesa Redonda de Teotihuacan.El reconocido arqueólogo, cuyos aportes son imprescindibles para comprender la evolución de esta urbe en sus ocho siglos de historia (150 a.C. - 650 d.C.), propuso sus disertaciones como un motivo de reflexión y debate para los más de 120 especialistas que se reúnen la víspera en este foro organizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), y que concluirá el próximo viernes 28 de octubre.Tras recibir un diploma y una estatuilla prehispánica de manos de Alfonso de Maria y Campos, director general del INAH, Cowgill dictó la conferencia magistral: Una historia especulativa de Teotihuacan, en la que refirió que esta gran urbe de Mesoamérica debió regirse en sus orígenes (150 – 1 a.C.) bajo un sistema más o menos igualitario entre varios grupos, un orden de gobierno que cambió en los primeros dos siglos de nuestra era.La erección de Teotihuacan, dijo, pudo resultar de la unión de diversos grupos para defenderse contra la temprana ciudad de Cuicuilco, ubicada al sur de la Cuenca de México, de manera que probablemente las prácticas políticas fueran bastante igualitarias en los comienzos de la llamada “Ciudad de los Dioses”.“Posteriormente, durante los primeros dos siglos después de Cristo, la ciudad siguió creciendo y hubo una explosión de construcciones audaces y pirámides inmensas, así como otras edificaciones cívico-ceremoniales, todo esto dio como resultado el complejo monumental más grande e impresionante de toda Mesoamérica”, expresó.De acuerdo con George Cowgill, quien en los años 80 participó en el Proyecto de Mapeo de Teotihuacan, así como en las excavaciones en el Templo de la Serpiente Emplumada, durante ese periodo que comprendió los siglos I y II d.C., es posible que ascendiera “una serie de gobernantes poderosos, ambiciosos y muy talentosos, quienes desestabilizaron las instituciones igualitarias para cohesionar este cambio”. Sin embargo, alrededor del siglo III d.C., como lo llevan a pensar distintas evidencias arqueológicas, entre ellas la destrucción profana del Templo de la Serpiente Emplumada, se dio una reacción en contra de este Estado despótico y se introdujeron prácticas colectivas más formalizadas de gobierno.“En las fases Tlamimilolpa (225-350 d.C.) y Xolalpan (350-550 d.C.), la estructura que estaba encima del Templo de la Serpiente Emplumada fue quemada y la pirámide fue dañada en grados extremos, es difícil pensar que se trató de un acto ritual para la renovación del edificio. Es más probable que fuera una destrucción profana. En lugar de construir una pirámide todavía más grande para cubrir la anterior, se llevó a cabo una nueva, de tipo escalonado, con un tamaño suficiente para ocultar la mayor parte del frente del templo previo, pero no lo suficiente para cubrir los daños en ella. Esto sugiere un fuerte repudio hacia lo que representaba el templo anterior”, anotó el Dr. Cowgill, coeditor del libro El colapso de los Estados antiguos y las civilizaciones.Para el siglo VI, continuó, Teotihuacan ya estaba en declive y la población de la ciudad, que en su auge llegó a tener 100 mil habitantes, decayó. Es probable que las élites acumularon tanto poder y riqueza a expensas del gobierno central, que el Estado ya no podía funcionar bien”.Una centuria más tarde, concluyó Cowgill, el centro cívico ceremonial fue destruido en una conflagración y el Estado teotihuacano colapsó, la cultura material subsecuente muestra poca conexión con la otrora megalópolis. Los antiguos barrios ubicados en la periferia de la ciudad recibieron probablemente migraciones venidas del Occidente.Por su parte, De Maria y Campos, titular del INAH, al inaugurar la 5ª Mesa Redonda de Teotihuacan, destacó la importante inversión que el Instituto ha realizado en esta zona arqueológica del Estado de México, tanto en proyectos de investigación como en la renovación de infraestructura y en la creación de un Plan de Manejo. Asimismo, dio a conocer que se adquirirán varias hectáreas del sitio.Por su parte, Eduardo Matos Moctezuma, investigador emérito del INAH, se congratuló de la continuidad de este encuentro, luego que la última Mesa Redonda de Teotihuacan tuviera lugar en 2005. También destacó el éxito internacional que ha tenido la exposición Teotihuacan. Ciudad de los dioses, que actualmente se presenta en Madrid, su última escala en Europa.Hasta el próximo viernes 28 de octubre, un centenar de expertos de México, Estados Unidos, Japón, Dinamarca, España, Francia, Ecuador y Reino Unido, expondrán sus más recientes estudios en torno a los temas: Grandes monumentos y planificación de la ciudad, Barrios y periferia, Grupos sociales, y Conservación, restauración y difusión del patrimonio arqueológico en Teotihuacan

George L. Cowgill estudió la carrera de Física en varias universidades de EE.UU, tales como la B.S. Universidad de Stanford (B.S. Stanford University, 1952), y la M.S. Universidad de Estado de Iowa (M.S. Iowa State University, 1954), antes de cambiarse a la carrera de Antropología, la cual cursó en A.M. Universidad de Chicago en 1956. Posteriormente obtuvo su título de Doctorado en la Universidad de Harvard en 1963.
Tomó cursos de Inglés y de Escritura Creativa, y ha tratado de forma persistente integrar los aportes, los planteamientos y las perspectivas de las ciencias y de las humanidades en su investigación.
Él está especialmente interesado en el estudio comparativo mundial de las sociedades antiguas urbanas en cuanto a sus aspectos sociales, políticos, económicos y en sus ideologías; le interesan particularmente los modelos explicativos del cambio que reconocen prácticas e intenciones de todas las acciones que realizan los individuos en sus contextos natural y social
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miércoles 20 de julio de 2011

INAH edita edición del Códice Prehispánico

INAH edita edición del Códice Prehispánico

INAH presentó una edición facsimilar de este documento pictográfico hecho en el siglo XIV o en los albores del XV, que se resguarda en la Biblioteca Nacional de Antropología e HistoriaLa publicación se complementa con un estudio que arroja nuevos datos sobre el gobernante mixteco 8 Venado, personaje central del manuscrito
Teotihuacan en Línea.-INAH. Resguardado celosamente en bóveda de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH), el Códice Colombino, el único de origen prehispánico que se conserva en México, ahora está al alcance de todos mediante una edición facsimilar, que se complementa con una exhaustiva investigación que arroja nuevos datos sobre el gobernante mixteco 8 Venado, personaje central de este documento pictográfico.La publicación de la copia fiel de esta obra antigua, compuesta por 24 hojas —que en conjunto y extendidas rebasan los seis metros de largo—, fue presentada la víspera en la BNAH, como resultado de un esfuerzo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) por facilitar a investigadores e interesados, este manuscrito hecho en el siglo XIV o en los albores del XV.El doctor en Estudios Mesoamericanos, Manuel A. Hermann Lejarazu, llevó a cabo una profunda investigación sobre el Códice Colombino, que coincide y complementa los estudios previos sobre el documento, como los realizados en 1912 por el inglés James Cooper Clark, y los hechos en los años 60 por el arqueólogo Alfonso Caso.Pese a haber sido creado en los siglos XIV o XV d.C., este documento prehispánico refiere las hazañas del gobernante 8 Venado, Garra de Jaguar, quien nació en el poblado de Tilantongo, en la Mixteca Alta de lo que hoy es Oaxaca, en 1063 d.C., y logró consolidar su poder hacia 1101 d.C.Del porqué la historia de dicho soberano fue plasmada un par de siglos después en las pictografías del Códice Colombino, el especialista sostuvo que para los mixtecos de la época prehispánica, era importante la legitimidad de sus gobernantes, conocer su linaje, así fueran hechos pasados, de manera que esta historia de la realeza mixteca logró perdurar más allá de la conquista española.Dedicado desde hace 18 años a la interpretación de los códices mixtecos prehispánicos, Manuel A. Hermann “amarró” datos que le llevan a proponer nuevos sitios que estuvieron bajo la influencia de 8 Venado, y que aparecen asentados en el Códice Colombino a manera de glifos; además de abundar en un aspecto soslayado en anteriores estudios, la parafernalia ritual que envolvió a este gobernante.El soberano 8 Venado fue el arquitecto y fundador del imperio de Tututepec en la Mixteca de la Costa que, incluso, llegó a rivalizar siglos después con el imperio mexica.Entre las nuevas aportaciones de Manuel A. Hermann, está la identificación de un par de glifos que corresponden a lugares que permanecen hasta el día de hoy: Huaxpaltepec (Cerro de la Iguana) y Tetepec (Cerro de Piedra), que también estuvieron bajo la influencia de Tututepec.Tras fundar Tututepec, 8 Venado regresó a su natal Tilantongo para consolidar su reino y convertirlo a principios del siglo XII en un poderoso centro político e ideológico, “allí se sumaron varios poblados, entre ellos Cuauhtla (al norte de Oaxaca) y la Peña del Cielo de Apoala, cuyos glifos también he podido identificar y anexar a la nueva investigación que acompaña la versión facsimilar del Códice Colombino”, dijo el experto.En su estudio titulado Una nueva historia de un antiguo gobernante, quizás una de las contribuciones más destacadas del investigador del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), es ahondar en el ámbito ritual en que estuvo inmerso Garra de Jaguar, considerando que en Mesoamérica lo ritual-religioso, estaba unido a lo político-militar.“En el Códice Colombino aparecen dos sacerdotes —los cuales no fueron identificados por Alfonso Caso en su análisis de los años 60— que ayudan a 8 Venado en el terreno de lo divino, es decir, a acceder a un plano en el que se legitima el poder terrenal. Uno de ellos es 10 Viento, un jorobado; cabe mencionar que en Mesoamérica las personas con estas características físicas eran consideradas sobrenaturales.“El otro sacerdote es 1 Lagarto. Ambos —10 Viento y 1 Lagarto— fortalecen a 8 Venado en este aspecto, ayudándole a tener contacto con la diosa 9 Caña, ‘Señora de las Puntas de Flecha’, vía el autosacrificio, la ingesta de ciertas sustancias y otros ritos realizados en cuevas, lugares vinculados al inframundo. A cambio, la deidad toma bajo su protección a 8 Venado”.En opinión de Hermann Lejarazu, los estudios anteriores dedicados al Códice Colombino “han ponderado la actitud guerrera, las actividades militares de 8 Venado, dejando de lado la riqueza que también tiene este personaje en el terreno de lo religioso, aspecto fundamental dentro de la ideología mesoamericana, pues no se podía concebir a un gobernante sin tener el poder de lo sagrado. Era imposible”.Respecto a las investigaciones previas del Códice Colombino, el investigador explicó que James Cooper Clark dilucidó muchos aspectos de la vida de 8 Venado que están señalados en este documento prehispánico: su ascendencia, sus conquistas, personajes con los que tuvo algún vínculo, pero se equivocó al suponerlo un gobernante zapoteco.Por su parte, Alfonso Caso, ya habiendo realizado hallazgos importantes de la cultura mixteca, como la Tumba 7 de Monte Albán, y a partir de la lectura de un mapa del siglo XVI, pudo dilucidar la verdadera filiación del códice.Alfonso Caso expuso que el Colombino forma parte de un corpus de códices mixtecos que se hallan en el extranjero: Nuttal (Museo Británico de Londres), Vindobonensis (Biblioteca Nacional de Viena), Bodley y Selden (Biblioteca Bodleiana de Oxford), y Becker I (Museo Etnográfico de Viena), inclusive, este último es la continuación del Colombino.El Códice Colombino se interrumpe en el momento que 8 Venado se embarca hacia el oriente para hablar con el “Señor del Sol”, 1 Muerte; este viaje a otro mundo continúa en el Códice Becker I. Pero, en una página intercalada en el Colombino, se observa la muerte de 8 Venado a manos de un ser surgido de la tierra que le clava un cuchillo de pedernal. El deceso se ubica en 1115 d.C., cuando el gran guerrero contaba con 52 años, cifra que en Mesoamérica representaba el término de una era







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viernes 1 de abril de 2011

Teotihuacan asombra a España

Teotihuacan asombra a España La exposición Teotihuacan. Ciudad de los Dioses fue inaugurada en el Forum La Caixa de Barcelona Teotihuacan en Línea. INAH. Tras su exhibición en México y continuar desde hace un par de años una exitosa itinerancia por Europa, con la que ha registrado una afluencia de más de medio millón de visitantes, la magna exposición Teotihuacan. Ciudad de los Dioses se presenta a partir de hoy y hasta julio próximo en Barcelona, España; posteriormente irá a Madrid.La muestra, que da testimonio del esplendor de una de las civilizaciones más importantes de Mesoamérica, está integrada por 395 piezas, entre las que destacan esculturas de piedra, estatuillas de obsidiana, máscaras rituales de turquesa, pintura mural y joyería, que han sido halladas a lo largo de un siglo de exploraciones en la Zona Arqueológica de Teotihuacan, en el Estado de México.La exposición, organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), se inauguró hoy en el Forum La Caixa de Barcelona, con la presencia de Diana Magaloni Kerpel, directora del Museo Nacional de Antropología.Teotihuacan. Ciudad de los Dioses permanecerá hasta el próximo 3 de julio en este recinto, que representa la penúltima sede que albergará la exhibición, para finalmente presentarse en Madrid en julio venidero.De entre los casi 400 objetos prehispánicos, reunidos por primera ocasión, destacan aquellos localizados a principios del siglo pasado en exploraciones dirigidas por Leopoldo Batres, hasta aquellos que fueron hallados recientemente en el Palacio de Xalla, al norte de la Pirámide del Sol.Entre ellos se incluyen, el Gran Jaguar de Xalla, que es una fachada escultórica que conserva gran parte de su policromía, y el llamado Disco de la Muerte, figura en piedra que alude al misterioso fin de esta antigua civilización.También se exhiben figurillas, orejeras, pendientes y cuentas esféricas, halladas —entre 1998 y 2004— en ofrendas con sacrificios de consagración que se realizaron en tiempos prehispánicos durante las diferentes etapas de construcción de la Pirámide de la Luna. Teotihuacan. Ciudad de los Dioses revela al público barcelonés ocho siglos de historia de esta urbe prehispánica, que llegó a ser la sexta ciudad más grande del mundo en su tiempo (150 a.C. a 650 d.C.), alcanzando un área de 20 kilómetros cuadrados y 100 mil habitantes, sólo detrás de Constantinopla y Alejandría.La museografía de esta magna exposición aborda temáticas como: ideología, poder, arte, sociedad, religión, guerra, tradiciones, vida cotidiana. Así mismo destaca el urbanismo y la arquitectura de esta civilización mesoamericana, cuya ciudad fue planeada a partir de la observación de los astros, de tal manera que sus constructores trazaron un eje principal (la Calzada de los Muertos), cuatro barrios y una serie de conjuntos habitacionales. Otros de los aspectos que muestra la exhibición a esta metrópoli catalana, son las distintas expresiones que caracterizaron al arte teotihuacano, como la escultura de gran formato y la pintura mural, en las que plasmaron aves mitológicas, representaciones de Tláloc (dios de la lluvia) y elementos vinculados con la guerra.Así mismo, el recorrido incluye los aspectos religioso y mítico que tuvo esta urbe precolombina, a través de las principales deidades teotihuacanas: Tláloc, Quetzalcóatl, Chalchitlicue, y los rituales celebrados en honor a los dioses, como el sacrificio y el Juego de Pelota.De los casi cuatro centenares de objetos arqueológicos que se exhiben, 95% pertenecen a los acervos de museos y zonas arqueológicas bajo custodia del INAH, y el resto a museos etnográficos alemanes y al Quai Branly, de Francia.Tras su estancia en Barcelona, la exposición Teotihuacan. Ciudad de los Dioses se trasladará en julio próximo al Forum La Caixa de Madrid, España, recinto que será el último sitio donde se presentará, luego de más de dos años de largo viaje
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jueves 17 de marzo de 2011

La leyenda del sol y la luna

La leyenda del sol y la luna

Teotihuacan en Línea. Antes de que hubiera día en el mundo, se reunieron los dioses en Teotihuacan.
-¿Quién alumbrará al mundo?- preguntaron.
Un dios arrogante que se llamaba Tecuciztécatl, dijo:-Yo me encargaré de alumbrar al mundo.
Después los dioses preguntaron:-¿Y quién más? -Se miraron unos a otros, y ninguno se atrevía a ofrecerse para aquel oficio.
-Sé tú el otro que alumbre -le dijeron a Nanahuatzin, que era un dios feo, humilde y callado. y él obedeció de buena voluntad.
Luego los dos comenzaron a hacer penitencia para llegar puros al sacrificio. Después de cuatro días, los dioses se reunieron alrededor del fuego.
Iban a presenciar el sacrificio de Tecuciztécatl y Nanahuatzin. entonces dijeron:
-¡Ea pues, Tecuciztécatl! ¡Entra tú en el fuego! y Él hizo el intento de echarse, pero le dio miedo y no se atrevió.Cuatro veces probó, pero no pudo arrojarse
Luego los dioses dijeron:-¡Ea pues Nanahuatzin! ¡Ahora prueba tú! -Y este dios, cerrando los ojos, se arrojó al fuego.Cuando Tecuciztécatl vio que Nanahuatzin se había echado al fuego, se avergonzó de su cobardía y también se aventó.
Después los dioses miraron hacia el Este y dijeron:-Por ahí aparecerá Nanahuatzin Hecho Sol-. Y fue cierto.
Nadie lo podía mirar porque lastimaba los ojos.Resplandecía y derramaba rayos por dondequiera. Después apareció Tecuciztécatl hecho Luna.
En el mismo orden en que entraron en el fuego, los dioses aparecieron por el cielo hechos Sol y Luna.
Desde entonces hay día y noche en el mundo.
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La leyenda del murciélago

La leyenda del murciélago

Teotihuacan en Línea. (Leyenda tradicional mexicana - Oaxaca) Cuenta la leyenda que el murciélago una vez fue el ave más bella de la Creación.
El murciélago al principio era tal y como lo conocemos hoy y se llamaba biguidibela (biguidi = mariposa y bela = carne; el nombre venía a significar algo así como mariposa desnuda).
Un día frío subió al cielo y le pidió plumas al creador, como había visto en otros animales que volaban. Pero el creador no tenía plumas, así que le recomendó bajar de nuevo a la tierra y pedir una pluma a cada ave. Y así lo hizo el murciélago, eso sí, recurriendo solamente a las aves con plumas más vistosas y de más colores.
Cuando acabó su recorrido, el murciélago se había hecho con un gran número de plumas que envolvían su cuerpo.
Consciente de su belleza, volaba y volaba mostrándola orgulloso a todos los pájaros, que paraban su vuelo para admirarle. Agitaba sus alas ahora emplumadas, aleteando feliz y con cierto aire de prepotencia. Una vez, como un eco de su vuelo, creó el arco iris. Era todo belleza.
Pero era tanto su orgullo que la soberbia lo transformó en un ser cada vez más ofensivo para con las aves.
Con su continuo pavoneo, hacía sentirse chiquitos a cuantos estaban a su lado, sin importar las cualidades que ellos tuvieran. Hasta al colibrí le reprochaba no llegar a ser dueño de una décima parte de su belleza.
Cuando el Creador vio que el murciélago no se contentaba con disfrutar de sus nuevas plumas, sino que las usaba para humillar a los demás, le pidió que subiera al cielo, donde también se pavoneó y aleteó feliz. Aleteó y aleteó mientras sus plumas se desprendían una a una, descubriéndose de nuevo desnudo como al principio.
Durante todo el día llovieron plumas del cielo, y desde entonces nuestro murciélago ha permanecido desnudo, retirándose a vivir en cuevas y olvidando su sentido de la vista para no tener que recordar todos los colores que una vez tuvo y perdió.
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La leyenda del maíz

La leyenda del maízTeotihuacan en Línea. Cuentan que antes de la llegada de Quetzalcóatl, los aztecas sólo comían raíces y animales que cazaban.
No tenían maíz, pues este cereal tan alimenticio para ellos, estaba escondido detrás de las montañas.
Los antiguos dioses intentaron separar las montañas con su colosal fuerza pero no lo lograron.
Los aztecas fueron a plantearle este problema a Quetzalcóatl.
-Yo se los traeré- les respondió el dios.
Quetzalcóatl, el poderoso dios, no se esforzó en vano en separar las montañas con su fuerza, sino que empleó su astucia.
Se transformó en una hormiga negra y acompañado de una hormiga roja, marchó a las montañas.
El camino estuvo lleno de dificultades, pero Quetzalcóatl las superó, pensando solamente en su pueblo y sus necesidades de alimentación. Hizo grandes esfuerzos y no se dio por vencido ante el cansancio y las dificultades.
Quetzalcóatl llegó hasta donde estaba el maíz, y como estaba trasformado en hormiga, tomó un grano maduro entre sus mandíbulas y emprendió el regreso. Al llegar entregó el prometido grano de maíz a los hambrientos indígenas.
Los aztecas plantaron la semilla. Obtuvieron así el maíz que desde entonces sembraron y cosecharon.
El preciado grano, aumentó sus riquezas, y se volvieron más fuertes, construyeron ciudades, palacios, templos...Y desde entonces vivieron felices.
Y a partir de ese momento, los aztecas veneraron al generoso Quetzalcóatl, el dios amigo de los hombres, el dios que les trajo el maíz.
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lunes 23 de agosto de 2010

Finding Reveals Contact Between Teotihuacan and Costa Grande Region

Finding Reveals Contact Between Teotihuacan and Costa Grande Region

Teotihuacan en Línea. INAH. Nearly 6,000 fragments of Teotihuacan-style ceramics, more than 1,400 years old, were found recently in Costa Grande Region, in Guerrero, by specialists of the National Institute of Anthropology and History (INAH).

The finding reveals that Prehispanic groups such as Tepoztecas, Cuitlatecas and Tomiles that dwelled the area had relations with Teotihuacan, and not only Mezcala groups as thought before.

“Fragments of vessels and flat bowls with finger support, some of them with the Tlaloc effigy and theater censers of a Teotihuacan style never seen before in Guerrero were found”, explained the archaeologist Rosa Maria Reyna, who explored with Elizabeth Galeana the El Embarcadero Archaeological Site, where the finding took place.

“This finding opens new interpretations about the relations of Teotihuacan people with other cultures, and at the same time, promotes research of cultures and archaeological sites in Costa Grande, one of the less studied regions of Guerrero”, mentioned the archaeologist.

Announced by the archaeologist at the 4th Table “Anthropological and Historical Knowledge of Guerrero”, taking place until August 21st 2010 in Taxco, Guerrero, she remarked that the discovery of these ceramic pieces that date from Early Classic period (250-650 AD) reinforce the few evidence had until now that confirmed that Costa Grande Region had commercial and cultural relations with Teotihuacan since an early age.

“We knew that Teotihuacan maintained economic and cultural interaction with Mezcala culture –settled between 150 and 650 AD- by the greenstone masks found at Teotihuacan, but there was no evidence of interaction with other populations settled in what today is Guerrero”.

After laboratory studies practiced by archaeologist Gabriela Escamilla, it was determined that 20 per cent of ceramics found in El Embarcadero, located in the municipality of Coyuca de Benitez, has a Teotihuacan style not known in Guerrero, “which indicates a very close relation between this coastal settlement and Teotihuacan”.

The Guerrero INAH Center archaeologist commented that in other Costa Grande sites such as Soledad de Maciel and Tambuco, Teotihuacan-style ceramics were found in recent years, but theater censers have only been discovered at El Embarcadero.

She also mentioned that studies also indicate that many of the objects found were not imported from Teotihuacan, but made in Costa Grande following the Teotihuacan style.

Finally, Rosa Maria Reyna pointed out that archaeological explorations conducted until now at El Embarcadero indicate that Teotihuacan influenced the ceramic production but not its architecture, since no monumental structures were constructed.
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Hallan fragmentos de cerámica teotihuacana en Guerrero

Hallan fragmentos de cerámica teotihuacana en Guerrero

Teotihuacan en Línea. Notimex. Cerca de seis mil fragmentos de cerámica de estilo teotihuacano, con una antigüedad de más de mil 400 años, fueron hallados recientemente en la Costa Grande de Guerrero por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
El hallazgo revela que grupos prehispánicos tepoztecas, cuitlatecas y tomiles, que ocuparon esa área, tuvieron interacción con la “Ciudad de los Dioses” y no únicamente con la cultura mezcala como hasta ahora se conocía.
“Se trata de fragmentos de vasijas y cajetes con soportes anulares, algunos de los cuales tienen la efigie de Tláloc, Dios de la Lluvia, e incensarios tipo teatro, de un estilo netamente teotihuacano que no se habían visto antes en ninguna región guerrerense”, indicó la arqueóloga Rosa María Reyna.
Ella y su colega Elizabeth Galeana exploraron el sitio arqueológico El Embarcadero, donde se registró el descubrimiento.
“Este hallazgo abre nuevas interpretaciones sobre las relaciones de los teotihuacanos con otras culturas, y al mismo tiempo impulsará más investigaciones sobre los sitios arqueológicos y sus culturas localizadas en la Costa Grande, que es una de las regiones guerrerenses menos estudiadas”, destacó Reyna.
Lo anterior fue dado a conocer por la investigadora en el marco de la IV Mesa Redonda “El Conocimiento Antropológico e Histórico sobre Guerrero”, que se realiza hasta el 21 de agosto en Taxco.
Reyna destacó que el hallazgo de estas piezas cerámicas, que corresponden al periodo Clásico Temprano (250-650 d.C.), refuerzan las escasas evidencias que se tenían de que la Costa Grande de Guerrero había sostenido relaciones culturales y comerciales con Teotihuacan en una época muy temprana.
Hasta hace poco se sabía que Teotihuacan había mantenido interacción económica y cultural con la cultura mezcala que se asentó entre 150 y 650 d.C., en el centro y norte de lo que hoy es Guerrero—, por las máscaras de piedra verde que se han encontrado en la “Ciudad de los Dioses”.
Sin embargo, no se sabía de la interacción de los teotihuacanos con otras poblaciones asentadas en esta región de lo que hoy es Guerrero, indicó la especialista.
Reyna detalló que luego de un estudio practicado en laboratorios del INAH, por la arqueóloga Gabriela Escamilla, se pudo determinar que 20 por ciento de la cerámica hallada en dicho sitio arqueológico —ubicado en el municipio de Coyuca de Benítez—, tiene un estilo teotihuacano.
Ese estilo no se había encontrado en toda la entidad, ni siquiera en la región Mezcala, “lo que indiscutiblemente indica una relación muy cercana entre este asentamiento costeño con Teotihuacan”.
“Algunos de los objetos que no se habían visto son los incensarios tipo teatro, cajetes con soporte anular y vasos con soportes rectangulares, algunos de ellos con la efigie de Tláloc”, adujo.
La arqueóloga adscrita al Centro INAH-Guerrero comentó que en sitios de la Costa Grande, como Soledad de Maciel y Tambuco, en años anteriores ya se habían encontrado algunos cuantos ejemplares de objetos cerámicos con estilo teotihuacano, principalmente cajetes, sin embargo, no se habían localizado los incensarios tipo teatro que estaban en El Embarcadero.
En el foro académico bianual organizado por el INAH —y donde se reúnen 98 investigadores de diversas disciplinas para dar a conocer los avances de sus estudios sobre Guerrero—, Reyna explicó que las regiones de la Costa Grande y la de Mezcala están separadas por la Sierra Madre del Sur, y aunque los vestigios arqueológicos de una y otra son totalmente diferentes, ambos refieren que las dos tuvieron una interacción con Teotihuacan.
La región Mezcala sostuvo relaciones principalmente comerciales con Teotihuacan, quien se interesó fundamentalmente en las máscaras y figurillas de piedra verde características de dicha región guerrerense.
Mientras que en la Costa Grande se nota una mayor variedad y riqueza del intercambio comercial y cultural con Teotihuacan, como lo apuntan los miles de fragmentos de cerámica encontrados, y que también revelan que asentamientos como El Embarcadero adoptaron el estilo teotihuacano para producir sus vasijas.
La arqueóloga abundó que los estudios también indican que muchos de los objetos hallados no fueron importados de Teotihuacan, sino que fueron hechos en esta región de la Costa Grande, con cerámicas locales, pero siguiendo el estilo teotihuacano.
Finalmente, Reyna señaló que las exploraciones arqueológicas hasta el momento efectuadas en el sitio arqueológico El Embarcadero, refieren que la influencia de la cultura teotihuacana sólo se dio en la producción cerámica, no así en su arquitectura, toda vez que no hay construcciones monumentales como en Teotihuacan.
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sábado 14 de agosto de 2010

Evocan en lengua náhuatl la caída de Tenochtitlan


Teotihuacan en Línea. Un 13 de agosto, hace 489 años, llegó a su fin un periodo de más de tres mil años de historia mesoamericana con la derrota de la gran Tenochtitlan ante el ejército que comandaba el español Hernán Cortés; en ese momento, los mexicas decidieron negociar el pacto de una nueva era y durante el siglo XVI se reescribió la historia, se repintaron los libros y se aceptó la nueva religión, pero en términos indígenas.

Con un acto simbólico, el Museo Nacional de Antropología conmemoró este viernes 13 de agosto a los héroes anónimos que lucharon sin tregua por defender su cultura durante aquellos difíciles años, ya sea en el campo de batalla como valientes soldados; o como guerreros intelectuales cuyas armas fueron los tlilli in tlapalli (tinta negra) y los colores, o bien la palabra escrita y la pintura.

Así lo concibió la directora del recinto, Diana Magaloni Kerpel, al proponer por primera vez en el MNA, “el templo de nuestras raíces indígenas”, recordar esta fecha en que se perdió la guerra y comenzó un nuevo ciclo.

Magaloni detalló que “durante las primeras décadas del primer siglo después de la Conquista, en todas partes de lo que hoy es nuestro país, los representantes y los artistas de los pueblos originales se avocaron a escribir y pintar libros y códices; a reescribir la historia, a volver a concebir el mundo, su mundo hecho de la antigua raíz indígena y la novedosa, aunque igualmente ancestral, cultura europea. Con fortaleza y dignidad escribieron su visión de los hechos”.

Comentó que se trató de un holocausto puesto que durante el primer siglo se perdió el 80 por ciento de la población indígena –que después resurgió–, pero hoy lo importante es rescatar la historiografía indígena de la Conquista, como siempre lo ha pedido el historiador Miguel León-Portilla. “Necesitamos traducir completamente la versión indígena de esa guerra y mostrarla a todos los mexicanos porque es otra visión de los acontecimientos”, dijo.

“La grandeza indígena brota como gritos en sus textos y pinturas, y lo que el museo pretende con este acto simbólico es incorporar ese testimonio a la historiografía actual, divulgarla al público”, comentó Magaloni Kerpel.

Es así que en punto de las 12 del día, cuando el sol estaba en el punto más alto del cenit, el artista conceptual Luciano Matus “atrapó” algunos rayos de luz en dos grandes espejos circulares que colocó frente a la sala Mexica del Museo Nacional de Antropología, luego los ofrendó al rostro de Tonatiuh, ubicado justo al centro de la Piedra del Sol, entonces los relieves de la piedra quedaron iluminados por unos segundos mientras se escuchaba la versión de “los vencidos” en la voz del nahuatlato Ignacio Silva.

“Los gusanos pululan por las calles/ las casas están destechadas/ las paredes llenas de sesos/ la sangre en el agua la hizo salitrosa y cuando la bebíamos es como si bebiéramos agua de sangre”, poema seleccionado de los Anales de Tlatelolco.

Ignacio Silva detalló que la elección de los textos, leídos en náhuatl y español en el acto, la hizo Miguel León-Portilla ex profeso; escogiendo aquellos que tienen un dramatismo profundo respecto de cómo vieron los mexicas a los españoles y después cómo vieron las ruinas de la caída ciudad de Tenochtitlan. Además de los Anales de Tlatelolco también se tomó como fuente el Códice Florentino.

Además eligieron otros que son ejemplo de la esperanza indígena, uno de ellos pregunta “qué quieren los coyotes” (españoles), y responde, “quieren nuestras tierras, quieren que desaparezcamos, pero no nos vamos a dejar”.

La lectura también aportó poesía náhuatl contemporánea escrita por Natalio Hernández, quien dice: “Estamos buscando a alguien que nos solucione los problemas y nadie lo va hacer porque eso nos toca a nosotros mismos”.

Para el nahuatlato, la conquista de Tenochtitlan fue terrible, los textos lo dicen, el mexica fue un pueblo guerrero acostumbrado a conquistar y el día que ellos fueron conquistados recibieron un golpe mortal para su orgullo que afectó profundamente las raíces de su cultura.

Fueron más de 300 personas las que acudieron al llamado del museo para compartir un gesto simbólico en honor de quienes hace 489 años caían heridos en la plaza mayor de Tenochtitlan y también de los que vivieron y se defendieron a través de la tinta negra, los colores y la escritura para que su cultura no se diluyera, solo se transformara.

Esta conmemoración forma parte del ciclo de conferencias Tiempo de sol. Voces indígenas de la Conquista, que continuará el 20 de agosto con la participación de la directora del MNA, Diana Magaloni, quien ofrecerá la conferencia La historia pintada de la Conquista de México que se conserva en el Códice Florentino
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domingo 8 de agosto de 2010

Los misterios de la Pirámide de la Luna de Teotihuacan

Los misterios de la Pirámide de la Luna de Teotihuacan

Teotihuacan en línea. Antonio Ortega Ávila. Las ciudadela de Teotihuacan guardan importantes secretos unos 1,700 años después de su construcción, como lo demuestra el hallazgo de doce restos mortuorios de supuestos guerreros enterrados en el centro de la Pirámide de la Luna. El hecho cambia la creencia de que era un pueblo más religioso que político y guerrero, dijeron arqueólogos a Univision.


Misterio permanente
El arqueólogo japonés Saburo Sugiyama, quien lleva más de 20 años trabajando en zonas prehispánicas de México, comentó que los descubrimientos son de una gran relevancia, pero todavía no desentrañan cosas como de dónde llegaron los teotihuacanos ni como fue totalmente su sociedad.

A un lado del lugar donde fueron hallados los cuerpos de hombres y animales, más de 40 aves y varios felinos, el experto dice que es probable que se trate de los restos de doce guerreros, pues a su lado había ofrendas de águilas reales y tigres (pumas), que eran símbolo de la guerra.

Pero hay mucho más, Sugiyama dijo que “la tumba es sensacional y la única conocida en toda Mesoamérica de estas características”. Se trata del hallazgo más importante desde que los arqueólogos empezaron a explorar en 1998 el corazón de la Pirámide de la Luna, de Teotihuacán, sitio que es considerado patrimonio cultural de la humanidad.

“Hay sólidas evidencias del sacrificio masivo de individuos, todo parece indicar que eran extranjeros y militares”, según el arqueólogo mexicano Leonardo López Luján. Los expertos coinciden en que el hallazgo de la Pirámide de la Luna es relevante, pero también en que la zona todavía guarda muchos secretos.

El entierro data de un periodo que va de del 250 a 300 de la era actual, según las pruebas realizadas.

Los restos de animales y obres, así como las ofrendas materiales fueron localizadas en un rectángulo de unos cinco metros de largo por dos de alto. Entre los artefactos que más llamaron la atención están varios cuchillos de obsidiana, cuentas de jade y una estatuilla de unos 50 centímetros, la primera de cuerpo entero que se encuentra en Teotihuacán.

Sugiyama y otros arqueólogos están de acuerdo en que el hallazgo fortalece las teorías respecto a que los teotihuacanos fueron guerreros y no solamente una casta religiosa, como se creía en el siglo pasado.

Teotihuacán llegó a ser habitada por unas 85,000 personas y a extenderse sobre tres mil 500 hectáreas en el altiplano del centro de México.

La arqueóloga Roxana Enríquez comentó a Univision Online que los sacrificios rituales indican que los habitantes de Teotihuacán mantenía ciertas costumbres que después se verían en otros pueblos. La ofrenda de vida era una forma de rendir culto a los dioses, pero también de mostrar el poder de la clase gobernante, y era una forma de controlar a la población.

La especialista indicó que la existencia de clases en la cultura prehispánica se demuestra con el hecho de que de doce posibles guerreros, los diez decapitados eran de una escala inferior, ya que se encuentran amontonados y sin ofrenda alguna personal.

Los otros, que serían de rango superior, conservaban un ornamento de jade delicado y otras ofrendas.

Es posible, dijo el especialista Rubén Cabrera que los de guerreros hayan sido gente de diversos lugares. Pero aun es necesario que se conozcan a fondo características óseas y sanguíneas para tener más certeza.

Saburo Sugiyama y los otros miembros del equipo que trabaja en la zona están de acuerdo en que el hallazgo en la Pirámide de la Luna fortalece la idea de que Teotihuacan mantuvo contactos con otras culturas indígenas, siglos antes de la llegada de los aztecas al centro de México
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miércoles 4 de agosto de 2010

Arqueólogos localizan entrada de túnel en Teotihuacan

Arqueólogos localizan entrada de túnel en Teotihuacan

Túnel localizado frente al Templo de la Serpiente Emplumada

Teotihuacan en Línea. INAH. Tras ocho meses de excavación, arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) han localizado, a 12 metros de profundidad, la entrada del túnel que conduce a una serie de galerías debajo del Templo de la Serpiente Emplumada, en la Zona Arqueológica de Teotihuacan, donde pudieran haber sido depositados restos de gobernantes de la antigua ciudad.

En un recorrido efectuado hoy por el sitio con los medios de comunicación, el arqueólogo Sergio Gómez Chávez, director del Proyecto Tlalocan: Camino bajo la tierra, dio a conocer los avances de la exploración sistemática que realiza el INAH en este conducto subterráneo, que fue cerrado hace aproximadamente 1,800 años por los propios teotihuacanos y al que nadie ha entrado desde entonces.

Los especialistas del INAH esperan ingresar al túnel en un par de meses y ser los primeros en entrar luego de cientos de años desde que fue clausurado. Esta excavación —que representa la más profunda que se ha hecho en el sitio prehispánico— se enmarca dentro de las conmemoraciones por los primeros 100 años de exploraciones arqueológicas ininterrumpidas y de apertura al público (realizada en 1910) de la también llamada Ciudad de los Dioses.

Gómez Chávez detalló que el pasaje subterráneo pasa por debajo del Templo de la Serpiente Emplumada —el edificio más importante de La Ciudadela—, y su entrada fue localizada a pocos metros de esta pirámide.

El acceso se realiza por un tiro vertical de casi cinco metros por lado que desciende hasta una profundidad de 14 metros desde la superficie; la entrada conduce a un largo corredor con una longitud estimada de 100 metros que termina en una serie de cámaras subterráneas excavadas en la roca.

El túnel fue descubierto a finales de 2003 por Sergio Gómez y Julie Gazzola, pero su exploración ha requerido de varios años de planeación y de gestionar los recursos económicos necesarios para llevar a cabo la investigación al más alto nivel científico. El equipo de trabajo se integra por más de 30 personas y cuenta con asesores de reconocido prestigio nacional e internacional.

Antes de iniciar las excavaciones, los arqueólogos del INAH tuvieron la colaboración del doctor Víctor Manuel Velasco, del Instituto de Geofísica de la UNAM, quien mediante un georradar logró determinar que el túnel tiene una longitud cercana a los 100 metros, y que alberga grandes cámaras en su interior.

Otra de las tecnologías utilizadas en la exploración ha sido el escáner láser, un sofisticado dispositivo de gran resolución, facilitado por la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos (CNMH) del INAH, que hace el registro tridimensional de los hallazgos arqueológicos.

Apenas hace un par de semanas los arqueólogos corroboraron que la entrada del túnel se localizaba en el lugar que habían previsto, fue entonces que abrieron una pequeña oquedad en la parte superior del acceso, y utilizando el escáner se tomaron las primeras imágenes del interior del pasaje hasta una longitud de 37 metros, de los 100 que se calcula tiene el corredor subterráneo.

“Aunque nos falta excavar dos metros más para llegar al piso del túnel, contar con las primeras imágenes del interior nos permitirán planear mejor la forma de entrar. Aun así, tendremos que retirar una gran cantidad de tierra y un pesado bloque de piedra que obstaculiza el acceso.

“Todo el proceso podría llevarnos dos meses más de trabajo, pues debemos continuar la exploración con la misma sistematización que hemos llevado desde el inicio y así evitar perder información importante que nos permita saber qué actividades realizaban ahí los teotihuacanos hace miles de años y por qué razón decidieron cerrarlo”, comentó el arqueólogo Sergio Gómez.

Hasta el momento se han retirado, dijo, 200 toneladas de tierra, entre las que se han encontrado cerca de 60 mil fragmentos de artefactos y de piezas de cerámica.

Por su parte, Ángel Mora, de la Unidad de Apoyo Tecnológico de la CNMH, y el ingeniero Juan Carlos García, quien opera el escáner, detallaron que al introducir el láser —que tiene un alcance de 300 metros— a través de la pequeña oquedad que abrieron los arqueólogos, sólo se registró una longitud de 37 metros. Mora señaló que esta lectura es debido a que el rayo láser “topa con algo, quizá con piedras de algún derrumbe o porque el corredor tiene algún desnivel”.

Sergio Gómez refirió que aún no se ha determinado con precisión la época de construcción del túnel, sin embargo se tiene una mejor idea de cuándo fue clausurado por los teotihuacanos. “Varios indicios apuntan a que el acceso al corredor subterráneo fue cerrado entre 200 y 250 d.C., probablemente luego de depositar algo en su interior. Una de las hipótesis que postulamos es que, dentro de las grandes cámaras detectadas por el georradar, pudiéramos localizar los restos de personajes importantes de la ciudad”.

Las investigaciones han permitido saber con certeza que este túnel es anterior a la construcción del Templo de la Serpiente Emplumada, así como de la Ciudadela. El túnel es contemporáneo a una estructura arquitectónica de grandes dimensiones, que podría ser una cancha de juego de pelota, de acuerdo con la forma que tiene en planta, planteó el arqueólogo.

Desafortunadamente, señaló el investigador del INAH, al mismo tiempo que fue clausurado el túnel —arrojando una gran cantidad de grandes piedras que bloquearon el acceso—, la cancha también fue destruida y arrasada por los teotihuacanos, dificultando los trabajos, pues apenas quedan pequeños restos, por lo que las investigaciones se siguen con mucho cuidado.

“Al localizar la entrada del túnel se cumple uno de los objetivos más importantes del Proyecto Tlalocan que era, precisamente, corroborar que el acceso principal se ubicaba en el lugar exacto donde se proyectaron realizar las excavaciones. Debemos continuar la excavación del tiro vertical, hasta llegar al nivel del piso para de esa manera iniciar la exploración del túnel hacia el Este”.

En la parte baja del enorme tiro, los arqueólogos localizaron varios muros superpuestos hechos bloques de tepetate perfectamente cortados. Hasta ahora se han desenterrado 2 metros de altura de los 4 a 5 que alcanzan.

Según la hipótesis sobre el significado y el simbolismo del túnel, el arqueólogo Sergio Gómez, comentó que el túnel debió estar vinculado a conceptos relacionados con el inframundo, de ahí que no se descarta que en este lugar se hubieran realizado rituales de iniciación e investidura divina de gobernantes teotihuacanos, toda vez que el poder se adquiría en estos espacios sagrados.

También, se sabe que al morir los gobernantes eran sepultados en los lugares más sagrados. “Desde hace mucho tiempo arqueólogos nacionales y extranjeros han intentado localizar las tumbas de los gobernantes de la antigua ciudad, pero la búsqueda ha sido infructuosa.

“Es por ello que día a día nuestras expectativas se van incrementando, pues hay muchas probabilidades de que en el interior se halle una importante tumba u ofrenda. Sin embargo, no es algo que nos obsesione, el hallazgo y la exploración sistemática del túnel es algo de gran trascendencia para la investigación arqueológica y una oportunidad inigualable de acercarnos al pensamiento cosmogónico y religioso de los antiguos teotihuacanos”.

Hasta el momento las excavaciones han permitido recuperar miles de pequeños ornamentos hechos en concha, jade importado de Guatemala, serpentina, pizarra y obsidiana, los cuales fueron arrojados por los teotihuacanos como ofrenda al momento de clausurar la entrada. También se han hallado varias secciones de un friso que ornamentaba algún edificio que era anterior al de la Serpiente Emplumada y que fue desmantelado.

Es posible —concluyó Sergio Gómez— “que el túnel descubierto hubiera sido el elemento más importante y sagrado en torno al cual se hicieron las primeras edificaciones en este lugar hacia el 100 a.C., y, posteriormente, donde se construyera La Ciudadela, que fue el magno escenario donde debieron realizarse rituales vinculados con los mitos de la creación original y el inicio del tiempo mítico”
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la conquista de Tenochtitlan IV

Teotihuacan en Línea. Autor: Christian Crossing-Taylor. El 10 de mayo de 1521 se lanzó el primer ataque español a la capital del Imperio Azteca después de que Cuahtemoc rechazara las propuestas de paz españolas. Cortés lo hizo en tres frentes comandados, cómo no, por sus colegas Alvarado, Sandoval y Olid, todos ellos fantásticos combatientes con honores. Cortés se hizo cargo de la cuarta fila y de los barcos. A partir de aquí Hernán hizo lo siguiente:
1. Cortar el suministro de agua a los aztecas bloqueando la presa del cerro de Chapultepec.
2. Obstruir los terraplenes para avanzar por ellos hacia la ciudad.
3. Colocar bergantines en el lago para protegerse de las canoas aztecas.
4. Casi todos los arcabuces colocados en los barcos para estar defendidos mientras disparaban.
5. Amarrar lo antes posible y sorprender, con toda la tropa de los barcos, a los aztecas por los flancos y retaguardia.
Sin embargo, parecía que esto ya lo habían previsto los aztecas pues todas las brechas y trincheras construidas estaban acompañadas de muros de piedra adicionales, de manera que hubieran huecos en la tierra acompañados de murallas de piedra, así doblando la altitud total del obstáculo, obligando a los españoles a ir flanqueando los muros, liberando la zona, y rehabilitando los fosos para poder colocar la artillería, y así poder destruir la muralla improvisada. De esta manera, cañonazo tras cañonazo, los hombres de Cortés derribaron la última muralla, que daba paso a la vista panorámica de la Gran Plaza de Tenochtitlan, plaza que ocuparon.
A todo esto los aztecas habían capturado a 62 conquistadores, en una hábil maniobra de contraataque, pero los españoles avanzaron sin cesar de manera que en agosto, ya las defensas de la ciudad escaseaban, y lo único rebelde que quedaba era pa posición montañera defendida por el propio Cuahtemoc y sus hombres, que cayeron el 12 de agosto de 1521, rindiéndose y siendo alabados por los españoles por su bravura y coraje.
Aunque sí es verdad que los españoles destruyeron muchos edificios importantes y mataron sin dudar a todos los que se cruzaron en su camino hasta la rendición de Cuahtemoc, según el reportaje de Tenochtitlan, 1520-1521 del libro 50 Batallas que cambiaron el Mundo (Editorial Historia Inédita), fueron los tlaxcaltecas los que, en un acto de venganza y rencor, acabaron con la vida de 150.000 aztecas, de entre los que no distinguieron hombres de mujeres o niños. De hecho el propio Cortés los definió así: ” Nunca he visto una raza tan despiadada ni a seres humanos tan inmisericordes”.
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la conquista de Tenochtitlan III

Teotihuacan en Línea. Autor: Christian Crossing-Taylor. Pero antes de la batalla llegaron todavía más refuerzos, ante la extrema sorpresa de Cortés. Unos por casualidad y otros por ganas de botín o heroísmo, se fueron uniendo al líder desde uno u otro lado. El Gobernador de Jamaica envió 3 barcos que al ser rechazados por los nativos pasaron al control de Hernán, y al poco tiempo, otros tres barcos llenos de voluntarios llegaron desde La Española, así formando un número total aproximado de 600 españoles y 10.000 tlaxcaltecas, pero habría que sumar también a los otros pueblos indígenas que se unieron, que llegarían a unos mil entre todos, aunque algunas fuentes se contradicen. Recordemos que Tenochtitlan disponía de una población de 300.000, de los que salía un ejército de 150.000, excluyendo mujeres y niños, aunque no todas.
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martes 3 de agosto de 2010

la conquista de Tenochtitlan II

la conquista de Tenochtitlan II

Teotihuacan en Línea. Autor: Christian Crossing-Taylor. Una vez Cortés hizo descansar y reponer fuerzas a sus soldados, españoles y aliados indígenas, comenzó su avance hacia el Valle de México acabando con poblaciones guarnecidas por guerreros aztecas en su camino. Cuantos más triunfos conseguía más aliados. El ejército se componía mientras avanzaba hacia Tenochtitlan, sumando adeptos que iban a pie, a la vez que Martín López fabricaba 13 bergantines para hacerse con el control del Lago Texcoco, que prácticamente rodea a la capital mexicana.
La suerte de la ignorancia concedió a Cortés incluso más ayuda, porque Diego Velázquez (Gobernador de Cuba) había enviado dos barcos con refuerzos y provisiones para apoyar el fracasado intento de Pánfilo de Narváez por capturar e inmobilizar a Cortés. Las tropas amarraron en puerto, y en vez de ver a Pánfilo vieron a todo un ejército comandado por Cortés y sus hombres (Olid, Alvarado, Ávila, Salamanca y Sandoval), dispuesto a acabar con la supremacía del Imperio Azteca, atacando su capital. Inmediatamente los hombres se unieron a Hernán, concediendo comida, ropa limpia, algo de armadura y vino, así animando notablamente la moral de los soldados, de camino a la muerte.
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la conquista de Tenochtitlan

la conquista de Tenochtitlan

Teotihuacan en Línea. Autor: Christian Crossing-Taylor. La Historia verdadera de la Conquista de Nueva España de Bernal Díaz del Castillo, las Cartas de relación de Hernán Cortés al Rey Carlos I, y las Crónicas de Indias en las que muchos conquistadores contaron sus vivencias en el nuevo mundo, son las principales referencias que tenemos sobre lo que pasó durante la Conquista de Tenochitlan ( del 10 de mayo al 12 de agosto de 1521).
Para entender la conquista de Tenochtitlan, capital del Imperio Azteca (actualmente Ciudad de México), hace falta saber lo que pasó durante la Noche Triste y la Batalla de Otumba, y para conocer un poco mejor a Cortés, podríamos leer la anécdota de Pánfilo de Narvaez, o saber que partió de Santiago de Cuba con 553 soldados (32 ballesteros y 13 arcabuceros), 110 marineros, 10 cañones pesados, 4 culebrinas ligeras, 16 caballos y unos cuantos perros, de los cuales ahora no quedaba ni la mitad. Por otro lado, saber que sólo la capital Tenochtitlan tenía unos 300.000 habitantes, semejante a las poblaciones actuales de Sta. Cruz de Tenerife (220 mil) y La Laguna (90 mil) juntas, para que nos hagamos una idea de lo extensa que era la ciudad en 1521.
Pasada la fatídica Noche Triste y el encontronazo de Otumba, los españoles fueron bienvenidos en Tlaxcala, donde Cortés y sus hombres contemplaron con asombro cómo diversas delegaciones de tribus indígenas, antiguos vasallos de los aztecas, juraban ahora fidelidad a la corona de España con el objetivo de ayudar para conseguir el fin de la supremacía azteca. Algunos de estos pueblos fueron incluso enemigos de los propios tlaxcaltecas en el pasado pero ahora, vista la voluntad de los españoles por acabar con los aztecas, no encontraron mejor momento para unirse. Tanto fue el odio de los tlaxcalenses hacia los aztecas, que cuando el nuevo emperador Cuahtemoc trató de forzar una alianza contra los invasores, Tlaxcala se negó rotundamente.

Recordemos que los aztecas también fueron un pueblo expansionista y opresor, que tomaban los corazones de sus víctimas mientras estaban vivos, para ofrecerlo como ofrendas a los dioses, mientras las cabezas de los dueños rodaban, escalera abajo, por las pirámides del grandioso Imperio Azteca
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lunes 2 de agosto de 2010

Batalla de Otumba

Batalla de Otumba

Teotihuacan en Línea. Tras La Noche Triste del 30 de junio de 1520 en la que Hernán Cortés perdió más de la mitad de sus hombres teniendo que huir de la ciudad de Tenochtitlán de camino hacia territorio tlaxcalteca (aliados), 14 días más tarde (El 14 de julio de 1520) fueron rodeados por un gran contingente de guerreros mexicas, tepanecas, xochimilcos y otros poblados mesoamericanos en los llanos de Otompan (Otumba).
Cortés y sus conquistadores habían perdido la mayoría de su artillería y no quedaban casi arcabucesni caballos. De hecho se dice que hasta este punto sólo llegaron los hombres que hicieron caso a Cortés durante la huida de la capital, así llevándose consigo el menor equipaje posible y por supuesto las joyas más indespensables. Todos los que pretendieron salir de la ciudad cargados de oro fueron eliminados, y sus corazones sacrificados en las pirámides aztecas, no sin antes contemplar como las cabezas de sus compañeros caían rodando y dando botes desde lo alto de la pirámide de sacrificios.
En inferioridad numérica y cansados y desmotivados hasta la saciedad, Cortés reunió a su grupo más selecto formado por Pedro de Alvarado, Gonzalo de Sandoval, Olid, Salamanca y Alonso de Ávila. Les convenció de que la única forma de ganar esta batalla era matando primero a los supuestos líderes aztecas. De hecho, mientras Cortés animaba a sus soldados y les daba instrucciones, vio a lo lejos a Ciuacóatl, el caudillo y portaestandarte de los mexicas, distinguido en la batalla por ser el más alto y adornado de los guerreros aztecas, y sin pensarlo dos veces, los cinco jinetes españoles realizaron la modesta pero importantísima carga de caballería al grito de Santiago!
Fue el mismo Cortés quién tras una gran carga consiguió despojar al caudillo de su estandarte, y mientras caía al suelo fue rematado por Juan de Salamanca, que en seguida le dio un estocazo irreparable capturando a su vez la insignia del general azteca. Los guerreros méxicas, que tomaban la insignia como referencia acerca de si la batalla estaba siendo ganada o no, vieron a su caudillo muerto y su insignia siendo hondeada por los españoles, lo cual hizo que rompieran filas y comenzase un combate completamente desorganizado por parte de los aztecas, que poco a poco fueron cayendo, vista la superioridad tecnológica de los conquistadores, que portaban lo que les quedaba de armadura y las espadas fabricadas mayormente en Toledo.
Tras la victoria española, Cortés y sus hombres puedieron regresar en paz hasta la ciudad aliada de Tlaxcala sin ser perseguidos. Días después los aztecas intentaron una última y desesperada táctica, invitando a los tlaxcaltecas a firmar la paz con la condición de que entregaran a Cortés y sus hombres. Sin embargo los tlaxcaltecas, que desde el principio parecieron y fueron buenos aliados de los españoles, cancelaron el acuerdo y negociaron con los españoles para participar juntos, a buen recaudo, la conquista de Tenochtitlán y el fin del Imperio Azteca
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La Reina Roja IV

Tras la muerte de la Reina decayó la civilización maya

Teotihuacan en Línea. Unos cien años después de la muerte de la Reina Roja, Palenque y el resto de la civilización maya clásica caía en una inexplicable e irreversible decadencia. Un desastre ecológico unido a las guerras y luchas dinásticas fueron los culpables del éxodo de las grandes ciudades mayas. Palenque fue probablemente abandonada a comienzos del siglo IX, cuando se detienen todos los registros sobre construcciones y dinastías, y cuando la selva trató de borrar la identidad de la Reina Roja
Ángela Posada Swafford
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La Reina Roja III

La mujer hallada en la tumba no nació en Palenque

Teotihuacan en Línea. Esto deja como candidata a la esposa del gobernante, quien murió en 672. Al extraerse isótopos estables de estroncio de los dientes de la Reina Roja y compararse con el perfil geológico de Palenque se descubrió que ambos perfiles son diferentes. Esto hace suponer que la mujer vino de fuera de Palenque, lo cual concuerda con la biografía de Tzakbu Ajaw. También concuerda el número de hijos que tuvo, según las inscripciones halladas en la tumba de Pakal, con el avanzado estado de osteoporosis del cuerpo y la edad que tenía al morir, unos 60 años. Una excelente reconstrucción facial hecha por la asesora del FBI Karen Tay lor, quizás la mejor artista forense del mundo, sacó a relucir el asombroso parecido de la Reina Roja con los frescos que retratan a Tzakbu Ajaw en el templo de Pakal, que además la describen como un personaje influyente en cuestiones políticas. Es sabido que los frescos mayas son casi los únicos que retratan a los personajes como fueron en la vida real, en lugar de simplemente pintar una cara. Ahora que la Reina Roja tiene un rostro y quizás un nombre, Tiessler necesita confirmar su identidad sin lugar a dudas. “Para identificarla del todo necesitamos ADN de cualquiera de sus hijos. Pero ninguno de éstos han sido encontrados aún. Esperamos que en el futuro, si se localizan estos restos, los avances en arqueología e identificación nos permitan cerrar el capítulo”.
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domingo 1 de agosto de 2010

La Reina Roja II

Tablillas y vendas para deformar su cráneo

Teotihuacan en Línea. Hasta hace poco, el rompecabezas sobre la identidad de la Reina Roja era casi tan complejo como su máscara funeraria de 280 piezas de jade. Patrocinado en gran parte por Discovery Channel Latinoamérica/Iberia, un equipo de antropólogos forenses, bioarqueólogos, historiadores y genetistas se propuso resolver el misterio y llegó a conclusiones provisionales. A primera vista, del análisis de los restos óseos de la mujer, cuya estatura era de 1,54 metros –alta para aquella época–, se concluyó que el hecho de haber encontrado los tobillos muy juntos indicaba que primero fue amortajada. Además, tenía el cráneo deformado –rasgo que compartía con la mayoría de la población enterrada en la antigua ciudad de Palenque–, lo que se había logrado utilizando un aparato cefálico a base de vendas y tablillas constrictoras. “Cuando quisimos fechar los huesos con carbono radiactivo, descubrimos que el cinabrio se había mezclado con el material orgánico, de tal manera que hacía imposible llegar a una conclusión”, dice la bioarqueóloga Vera Tiessler, de la Universidad Autónoma de Yucatán, directora de la investigación. En cambio, los otros dos acompañantes, hallados a su lado, que estaban libres de cinabrio, fueron fechados entre los años 620 y 680. Ahora que se conocía una fecha, se necesitaba establecer si había un parentesco con Pakal II. Pero como el cinabrio también había roto las cadenas de ADN de la mujer, fue preciso invertir dos años e incontables intentos de extracción del material genético en la Universidad de Lakehead, un avanzado laboratorio de estudios paleoarqueológicos en Canadá. Los resultados fueron categóricos: la Reina Roja no fue madre, hermana o hija de Pakal.
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La Reina Roja

La Reina Roja

Teotihuacan en línea. Una mujer se pasea por los templos de piedra de la ciudad maya de Palenque, en medio de la jungla de Centroamérica. Viste un traje adornado con botones de malaquita, y en la cabeza, cuyo cráneo ha sido deformado dolorosa y ritualmente desde su niñez, lleva un tocado de largas plumas de quetzal. Su nariz es curva y su rostro firme, pero tiene la mirada triste: su poderoso imperio, cuyos cientos de edificios escalonados destacan en la selva de la neblina del amanecer, está sumido nuevamente en la crisis. Sabe que esta vez serán necesarios todos los esfuerzos de su marido, el gran gobernante Pakal II el Grande, y de sus tres hijos para restablecer el orden y acabar con los codiciosos enemigos. Pero también es consciente de que ella no vivirá para ver el reino en toda su magnificencia. Los dolores de huesos y dientes, causados por la osteoporosis, y los abscesos son insoportables, y los constantes partos han hecho mella en su frágil cuerpo. Su muerte es llorada por todo el imperio y su marido ordena lo que hasta ahora había sido algo sin precedente entre los mayas: sepultar a una mujer dentro de un sarcófago, en un templo. Es el año 672.

Dos cuerpos acompañan al esqueleto principal

Trece siglos después, en 1994, una joven arqueóloga se encuentra boquiabierta ante un sarcófago con los huesos femeninos que ha ayudado a descubrir. Cubiertos del polvo metálico de cinabrio usado por los antiguos mayas, los huesos han adquirido un color rojo vivo, como si en la muerte quisieran aún evocar la sangre de la vida. Una colección de más de mil piezas –collares de jade, perlas, agujas de hueso y conchas– cubre y rodea el esqueleto. Y en los extremos del sarcófago, dos cuerpos más –un adolescente y una mujer–, que se supone que fueron sacrificados para acompañar a la mujer en el viaje final. ¿Quién es esta dama que mereció el honor de un sarcófago, si se tiene en cuenta que en toda la Meso a mérica maya sólo se han hallado dos sarcófagos de piedra, ya que la mayoría de los cuerpos se enterraban directamente en la tierra? “La bautizamos Reina Roja de Palenque por el impresionante color de sus huesos”, dice la arqueóloga Fanny López, del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México, quien encabezó las excavaciones de la tumba, en el corazón de una pirámide en la plaza principal de Palenque. “Su descubrimiento fue muy importante por el rango que se le concedía a una mujer. Pero ahora debíamos averiguar quién era, ya que teníamos al menos tres candidatas para ocupar su lugar, todas asociadas con el gobernante Pakal, el más importante rey maya: su madre Zak Kuk, su esposa Tzakbu Ajaw, o la primera mujer que presidió Palenque, Yohl’ik Nal”
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Exposición Moctezuma II

Exposición Moctezuma II

Teotihuacan en Línea. Luego de su exitosa exhibición en el Museo Británico de Londres, la exposición “Moctezuma II. Tiempo y destino de un gobernante” llega al Museo del Templo Mayor del Instituto Nacional de Antropología e Historia, en la Ciudad de México.

La magna muestra incluye 218 piezas prehispánicas y virreinales, entre textiles, esculturas, objetos de oro, metal y otros, algunos nunca antes vistos pertenecientes al mundo político, militar y religioso del imperio mexica, dedicados a Moctezuma Xocoyotzin, último gobernante azteca que definió el rumbo de México tras la llegada de Hernán Cortés, en 1519, y que lo sitúo como uno de los más polémicos e interesantes.

La exposición se enriquece al presentar también por primera vez, el monolito mexica más grande hasta ahora conocido, con más de 12 toneladas de peso, de la Tlaltecuhtli, diosa de la tierra, que fue descubierta por investigadores del Programa de Arqueología Urbana del Templo Mayor del INAH, en 2006. Se incluyen también los objetos que los mexicas le ofrendaron.

Frente al monolito, el público podrá apreciar el Teocalli de la Guerra Sagrada, que es el único vestigio arqueológico grabado con el símbolo de la fundación de Tenochtitlan
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Revelan vida cotidiana de la mujer prehispánica

Revelan vida cotidiana de la mujer prehispánica

Conformada por un centenar de piezas arqueológicas, la exposición Diosas y mortales muestra el mundo femenino durante la época prehispánica

Destacan las esculturas de seis diosas que representan las distintas actividades y oficios que desarrollaban las mujeres

Teotihuacan en Línea. Las actividades y oficios que desempeñaba la mujer en la época prehispánica desde el año 400 a.C. hasta la Conquista española, así como los hábitos en el arreglo personal y los estereotipos de belleza, se presentan en la exposición Diosas y mortales, en el Museo Regional de La Laguna, en Torreón, Coahuila, donde permanecerá hasta enero de 2011.

La muestra, organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), está conformada por un centenar de piezas arqueológicas provenientes de las culturas olmeca, totonaca, nahua del Altiplano y mixteca, que se asentaron principalmente en Veracruz, Puebla y Tlaxcala.

Entre las piezas destacan esculturas de antiguas diosas, figurillas antropomorfas de mujeres, accesorios de jadeíta, obsidiana y cristal de roca, estuches de barro para “maquillaje”, peines de hueso y trozos de minerales que eran utilizados como espejos.

Procedente del Museo Regional de Puebla y bajo la curaduría del arqueólogo Eduardo Merlo, la exposición gira en torno a las actividades cotidianas que desarrollaba la mujer prehispánica, como la elaboración de textiles, la alfarería y la agricultura.

Así mismo, aborda uno de los papeles más importantes que tenía la mujer dentro de esta sociedad, la prostitución, que a diferencia de hoy en día, era bien vista por la comunidad, ya que era una forma de evitar que los hombres que iban a la guerra violaran a las mujeres de los pueblos conquistados, sostuvo Merlo.

La diversidad de actividades propias del sexo femenino en la época prehispánica quedó plasmada en objetos de uso cotidiano, figurillas de barro y esculturas de algunas deidades.

Entre los objetos que reúne Diosas y mortales, destacan tres figurillas de barro de la cultura olmeca con la representación de mujeres embarazadas, las cuales datan del siglo IV a.C. También incluye seis esculturas de piedra basáltica que hacen alusión a seis diosas asociadas a las actividades realizadas por las mujeres, como Chalchiuhtlicue, deidad del agua, la cual data del año 500 d.C.

Otras de las esculturas de diosas son: Tonantzin, también llamada Xilonen, del maíz; Mictecacíhuatl, de la muerte; Tlazoltéotl, de la inmundicia, los pecados sexuales y las prostitutas; Toci, la diosa abuela; y Tlaltecuhtli, de la tierra. Estas piezas datan del año 1500 aproximadamente y fueron halladas en los estados de Puebla y Tlaxcala.

“Tonantzin o Xilonen es la diosa del maíz y aparece representada como una jovencita que cuida los maizales. En la época colonial, la figura de esta diosa fue absorbida por la Virgen de Guadalupe”, explicó el arqueólogo del INAH.

Toci es la diosa abuela o diosa vieja que enseñaba a las mujeres los secretos de la vida doméstica y la coquetería. Cabe resaltar que curiosamente en todos los lugares en donde se le veneraba durante la época prehispánica, los evangelizadores construyeron templos dedicados a Santa Ana, madre anciana de la Virgen.

Añadió que una diosa controvertida fue Tlazoltéotl o Xochiquétzal, diosa asociada a las prostitutas y a la inmundicia, como lo refieren los cronistas españoles. Simbólicamente, era una deidad que para limpiar las faltas de hombres y mujeres se comía los pecados sexuales.

Quizá uno de primeros oficios que adoptó la mujer fue este último, el cual no era mal visto en la época prehispánica, incluso, las ahuianime o prostitutas eran apreciadas como reflejo de esa diosa, indicó.

“Jugaban un papel muy importante porque acompañaban a los guerreros, además eran las únicas mujeres que usaban sandalias, pues el resto andaban descalzas. En este sentido, los zapatos o cactlis eran una señal de las mujeres que ejercían la prostitución”, destacó Eduardo Merlo.

En sus crónicas Fray Bernardino de Sahagún describió a estas mujeres: “Se esmeran mucho en su cuidado personal, se bañan, se alisan el cabello, lo perfuman y lo adornan con flores. Sus huipiles son muy bonitos, están bordados y son de colores llamativos. Salen a ofrecer sus servicios en las encrucijadas y ahí están guiñando el ojo a los hombres mientras mastican su tzictli (chicle) y lo están tronando como si fueran castañuelas”, parafraseó el arqueólogo adscrito al Centro INAH Puebla.

Eduardo Merlo refiere que en esta exposición también se aborda el arreglo personal que tenían las mujeres en el periodo prehispánico. “Las mujeres también cambiaban de moda como ahora, quizá no tan rápido, pero en las piezas arqueológicas se ven los cambios de estilos en cuanto a peinados y ‘maquillaje’”.

En las piezas se observa un amplio muestrario de peinados, como trenzas, trenzas enrolladas en la cabeza, pelo suelto y rastas. En ninguna de las figurillas y esculturas las mujeres aparecen con cabello corto.

En lo que respecta al ‘maquillaje’, se han encontrado estuches de barro con restos de pigmentos de origen vegetal y mineral, que indican que las mujeres pintaban su rostro. Así mismo, en el caso de figurillas con policromía, se constata que se maquillaban, resaltó el curador de la muestra.

También se exhiben algunos peines de hueso y espejos de minerales como pirita y obsidiana, los cuales aunque no eran muy nítidos, eran utilizados por las mujeres para su arreglo personal.

Otro símbolo de belleza de aquella época eran los tatuajes con diseños de flores, símbolos o fechas especiales como la del nacimiento de su gobernante, concluyó Eduardo Merlo
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viernes 30 de julio de 2010

Reconstruyen y exhiben alfombra funeraria maya

Reconstruyen y exhiben alfombra funeraria maya

La pieza hecha de caracoles y semillas fue hallada en la tumba de un personaje de alto rango en la Zona Arqueológica de Calakmul, Campeche

El tapete funerario será mostrado por primera vez en el Museo Nacional de Antropología, luego de dos años de una ardua labor de rearmado y restauración

Teotihuacan en Línea. INAH. Hace mil 600 años, cerca de ocho mil caracoles y semillas dieron forma a un tapete que sirvió como ajuar funerario de un personaje de alto rango de la antigua ciudad maya de Calakmul, Campeche. Tras su hallazgo en 1988 y luego de una ardua labor de restauración y reconstrucción, esta pieza considerada la única recuperada en ofrendas de esta civilización, será exhibida por primera vez al público en el Museo Nacional de Antropología (MNA).

Esta singular pieza, cuyos diseños representan el modelo cosmológico de dicha cultura prehispánica, forma parte de la exposición Rostros de la divinidad. Los mosaicos mayas de piedra verde, que se presentará a partir del 12 de agosto, y en la que se mostrarán las ofrendas funerarias de cinco gobernantes mayas.

La pequeña alfombra fue colocada entre los años 375 y 450 d.C., al lado izquierdo de un personaje importante de Calakmul, Campeche, que fue sepultado al interior de la Estructura III de esta zona arqueológica. Su hallazgo se registró en 1998 por la arqueóloga Sophia Pincemin, como parte de una rica ofrenda de cerámica y jadeíta.

Entre 2008 y 2009, el tapete funerario —de tan sólo 1 metro de largo por 25 cm de ancho aproximadamente— comenzó a ser rearmado y restaurado por la especialista Sofía Martínez del Campo Lanz, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), a partir de la coloración roja que aún conservaban algunas de las pequeñas piezas, la descripción del orden en que fueron halladas, y varios ensayos de colocación de los caracoles y semillas, lo que permitió completar el rompecabezas.

“La restauración de este tapete no sólo representa el rescate de una obra maestra del arte maya, sino también del significado cultural y ritual que tuvo para esta civilización hace más de mil 600 años”, comentó Sofía Martínez, al explicar que de acuerdo con las imágenes representadas, la pieza tenía como finalidad ayudar al personaje enterrado — posiblemente un dignatario— a trascender de manera espiritual los tres planos del cosmos: celeste, terrenal y subterráneo.

El tapete fue confeccionado con seis mil 630 semillas (de 3 mm de longitud) de la planta silvestre Lithospermum sp, y mil 648 caracoles cortados de cinco especies diferentes: Morum tuberculosum, Oliva reticularis, Oliva sayana, Marginella labiata y Marginella carnea.

De acuerdo con los estudios hechos en los laboratorios del INAH, donde se realizó la identificación de las especies, “las semillas tienen una cubierta dura que protege la materia orgánica en su interior. Los mayas extrajeron con mucho cuidado ese material por medio de calor indirecto, esto se sabe porque las simientes tienen huellas de haber sido expuestas a fuego indirecto, tal vez en un comal. Después las bordaron sobre un lienzo de tela o de piel que con el tiempo se desintegró”, explicó la restauradora.

Martínez del Campo indicó que la identificación de los caracoles estuvo a cargo del arqueólogo Adrián Velásquez y la bióloga Belem Zúñiga, ambos adscritos al Proyecto Arqueológico del Templo Mayor, y la bióloga Norma Valentín, investigadora de la Subdirección de Laboratorios y Apoyo Académico del INAH. Mientras que la identificación de las semillas estuvo a cargo de José Luís Alvarado y María Susana Xehuantzli, investigadores del Laboratorio de Arqueobótanica del Instituto.

La restauradora explicó que una vez que se formuló una propuesta de armado de la pieza, derivada de decenas de esbozos de la forma que pudo haber tenido, se logró determinar el orden en el que las piezas coincidían de manera acertada. Una vez definido el esquema, se elaboró un soporte de lino, que fue reforzado y sobre el cual se bordaron los cerca de ocho mil pendientes.

“Fue una sorpresa al descubrir que este tapete funerario es una representación horizontal del modelo cosmológico, con los tres planos del cosmos”, expresó la especialista al abundar que de acuerdo con la disposición de las semillas y los caracoles, los mayas representaron el cielo, la tierra y el inframundo, unidos por un eje central.

La parte celeste está recreada con 13 caracoles Oliva, mientras que la terrenal fue enmarcada en un rectángulo que se ubica en el área central. Dentro de ese cuadrángulo, formado con las pequeñas semillas, se representó una milpa y a los lados de ésta parcelas de cultivo que están delimitadas con tres hileras de caracoles que aún conservan su coloración roja.

“Para los mayas el rojo estaba asociado con el concepto de la sangre y la fertilidad, de tal manera que la colocación de este tipo de caracoles en la parte terrestre simboliza el sacrificio de sangre que se derramaba en los rituales para alimentar a la tierra”, indicó la restauradora.

En la parte central del tapete funerario se observa también la representación de dos grupos de caracoles Oliva, que fueron cortados y labrados con la finalidad de dar la apariencia de rostros y cráneos. “En el arte maya los rasgos eran representados con un mismo patrón con el fin de mostrar gestos y expresiones de las deidades y entidades sobrenaturales.

Hay un patrón de cuatro rostros que indicarían la presencia de entidades sobrenaturales conocidas como Pauahtun o Bacabs, vinculadas con el culto al agua, y a modo de columnas que detienen el cosmos.

“El conjunto de rostros y calaveras está enmarcado con caracoles de mayor tamaño que hacen alusión a un río subterráneo. El esquema, en sí mismo, expresa la existencia transitoria ante la muerte del cuerpo y el obligado descenso al inframundo”.

Martínez del Campo Lanz abundó que toda la escena del rectángulo está rodeada por otra serie de caracoles que también hace referencia a un río; por la forma en que fueron colocadas las conchas se simula el movimiento del agua de un caudal.

Después de casi dos años de trabajo de restauración e interpretación, el tapete funerario de Calakmul se mostrará al público en la Sala de las Culturas Indígenas del Museo Nacional de Antropología, donde también se montará un fotomural que ayudará a apreciar mejor los detalles, además de cédulas informativas con la interpretación del significado de esta joya prehispánica, concluyó la restauradora del INAH.

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martes 27 de julio de 2010

Totonacos donan arpa al museo de antropología

Totonacos donan arpa al museo de antropología

El instrumento procede de la Huasteca poblana y consta de 23 cuerdas elaboradas a base de tripas de mapache y zorrillo

La pieza que ha caído en desuso por los totonacos se integra a la Colección Etnográfica del recinto

Teotihuacan en Línea. Un arpa o liakashin que los totonacos de la Huasteca poblana usan en los rituales de petición de lluvias y culto a los cerros, fue donada este domingo al Museo Nacional de Antropología (MNA). Se trata de un instrumento musical de 23 cuerdas que están elaboradas a base de tripas de mapache y zorrillo.

La pieza fue entregada luego de haber sido ejecutada por primera vez por los músicos totonacos Francisco Diego Rodríguez y Manuel Santiago Isabel, en una ceremonia en el recinto museístico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), para ser integrada a la Colección Etnográfica que reúne más de 52 mil piezas de más de 60 grupos indígenas que existen actualmente en el país.

Leopoldo Trejo Barrientos, investigador del MNA, explicó que el arpa fue donada por un carpintero y un grupo de músicos totonacos, que habitan en una pequeña comunidad indígena enclavada en la Sierra Norte de Puebla, municipio de Pantepec, región de la Ceiba Chica. Allí, precisó, conviven indígenas teneek, nahuas y totonacos, para quienes los instrumentos musicales son seres con vida propia.

A diferencia de las arpas de la costa del Golfo, cuya altura es de 1.20 metros y tienen de 25 a 29 cuerdas metálicas, la donada no mide más de 80 cm. y tiene 23 cuerdas que están elaboradas a base de tripas de mapache y zorrillo.

Este instrumento es usado en los rituales de costumbre, relacionados con el ciclo de reproducción del maíz, principalmente cuando la siembra es amenazada por plagas y sequías. También se ejecuta para agradecer algún beneficio recibido, y en fechas especificas como los días de la Candelaria, de la Santa Cruz y Año Nuevo.

Leopoldo Trejo indicó que la travesía de esta arpa o liakashin comenzó hace tres años, con el trabajo de campo que él realizaba en aquella zona montañosa. “Estas arpas se encuentran en proceso de extinción, porque hoy día no suman más de seis los músicos totonacos o ashinukan —mayores de 60 años de edad— que saben tocarla y recuerdan con precisión los sones que se ejecutan en cada rito.

“El arpa ya es inusual en estos pueblos de la Huasteca porque se ha suplido por guitarras, jaranas y violines. Los instrumentos en mayor peligro de desaparecer son los coloniales como esta arpa, y los prehispánicos como los silbatos sonajeros y las flautas de barro, también los de percusión como el teponaztle.

“Esta pérdida es producto de la globalización en la que los grupos indígenas están dejando de lado su identidad, principalmente la población joven”.

Convencido de la importancia de este instrumento, el investigador del INAH entabló contacto con un grupo de músicos que aún utiliza este tipo de arpas, quienes a su vez convencieron a un carpintero quien trabajó ocho meses los troncos de roble, que dieron origen a dicho instrumento que fue trasladado a la Ciudad de México desde la sierra poblana.

Al arpa se le asignará un número de registro y será expuesta en una vitrina en las salas de etnografía. “El ingreso del instrumento coincide con el proyecto de rotación de piezas en exhibición mediante la inclusión de nuevas”, concluyó a su vez Alejandro González Villarruel, subdirector de Etnografía, del Museo Nacional de Antropología
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lunes 26 de julio de 2010

Secretaría de Turismo destaca Teotihuacán y Cuahutlinchán, para efectuar turismo arqueológico

Secretaría de Turismo destaca Teotihuacán y Cuahutlinchán, para efectuar turismo arqueológico

Teotihuacan en Línea. Teresa Ortiz. TOluca. María Guadalupe Monter Flores, Secretaria de Turismo en la entidad, indicó que de las 96 zonas arqueológicas descubiertas y abiertas al público que existen en el país, 17 se encuentran localizadas en el Estado de México, lo que hace a la entidad, un destino sumamente atractivo para realizar turismo de corte cultural y arqueológico.
Dijo que entre las zonas más importantes ubicadas en el estado, se encuentra la Ciudad de los Dioses, mejor conocida como Teotihuacán, que es el segundo sitio arqueológico más visitado del mundo, tan sólo después de las pirámides de Egipto. “Este mágico lugar constituye la más antigua y majestuosa de las ciudades prehispánicas, declarada Patrimonio de la Humanidad, y que en su esplendor llegó a ser uno de los polos culturales y religiosos más importantes de Mesoamérica.
Al sur de la entidad, en el municipio de Malinalco, se ubica la zona arqueológica de Cuahutlinchán, donde acudían los guerreros águila y jaguar, para realizar ritos de iniciación y que, además era un punto de orientación y relación con los astros.
Destaca en la zona, el Cuauhcalli o Casa de las Águilas, edificio principal magníficamente tallado en piedra viva de la montaña y famoso en el mundo por su carácter monolítico. En el interior del templo se aprecian dos impresionantes esculturas de águila y una de jaguar, todas hermosamente talladas.
Muy cerca de la capital mexiquense, en el municipio de Tenango, está la zona arqueológica de Teotenango, que fue la ciudad fortificada más importante del Valle de Toluca o Matlatzinco, edificada por los teotenancas y matlatzincas en tiempos anteriores a la conquista española. Un conjunto de características impresionantes con todo un sistema defensivo en el que pueden apreciarse basamentos piramidales, plataformas, palacios, juegos de pelota y casas habitación.
Al norte de la entidad, en el municipio de Acambay, se encuentra la zona de Huamango, que resguarda vestigios de un lugar habitado por la cultura Otomí, misma que dominó el valle de Acambay, y estaba situado estratégicamente por necesidades defensivas en la disputa por el control de territorios y para el intercambio de productos.
En Texcoco se encuentra la zona arqueológica de Texcutzingo, una extraordinaria obra hidráulica que conducía agua de los manantiales de la sierra de Tláloc, a través de canales y acueductos, hasta el pequeño cerro de forma cónica del mismo nombre.
Los acolhuas construyeron terrazas en los costados del cerro para levantar conjuntos arquitectónicos en torno a las pilas de redistribución hidráulica; destaca el conjunto del recinto principal a donde llegaba el agua para distribuirse a través de la red de canales y pilas: la pila sur con la representación de una pequeña muralla y la pila en donde se observan restos de la escultura y de una rana.
Por estos y otros 12 espacios arqueológicos más, el Estado de México es un punto de interés para el conocimiento de nuestras culturas ancestrales. Además en cada uno de estos destinos encontrará los servicios necesarios para pasar unos días agradables, al margen de otros sitios de interés con arquitectura colonial, parques ecoturísticos, artesanías y gastronomía, entre muchos otros lugares
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domingo 25 de julio de 2010

museos celebran 35 años de piezas Olmecas

Celebran 35 años museos de piezas olmecas

Los museos Regional Tuxteco y de Sitio Tres Zapotes cumplen 35 años dedicados a la preservación y difusión de tres mil 600 años de historia

Ambos fueron inaugurados en 1975 y conservan las más importantes colecciones de objetos de la llamada “cultura madre”

Teotihuacan en Línea. INAH. Los museos Regional Tuxteco y de Sitio Tres Zapotes, en el estado de Veracruz, cumplen 35 años dedicados a la preservación y difusión de tres mil 600 años de historia —desde el Preclásico, con la cultura olmeca, hasta la Colonia—, representados en un singular acervo de piezas arqueológicas.

Para festejar la apertura de ambos recintos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) —inaugurados en 1975—, durante hoy y mañana en el Museo Regional Tuxteco se llevará a cabo un ciclo de conferencias a cargo de especialistas que realizan diversas investigaciones sobre la arqueología y la antropología de la región de los Tuxtlas.

El acento de los estudios está en los orígenes y desarrollo de la cultura olmeca, a través de ponencias que abordan el uso de las rocas por parte de este pueblo mesoamericano durante casi mil años, su concepto sobre la vida y la muerte, entre otros aspectos de la llamada “cultura madre”. Así mismo, se hablará de temas como la magia tuxteca, el fandango jarocho, la producción prehispánica de sal en la Sierra de los Tuxtlas y la herencia cultural de los negros tuxtecos.

En el marco de esta celebración, se rindió un reconocimiento a Fernando Bustamante Rábago y Juan Manuel Irigoyen López, fundadores del recinto cultural tuxteco, y este sábado 24 se presentará el libro Breve historia de Santiago Tuxtla, de Héctor Luis Campos Ortiz y Rafael Santiago Campos.

Además, se presenta la exposición fotográfica Teotihuacan: ciudades estelares, integrada por 40 imágenes en blanco y negro del antropólogo Ignacio Guevara. La conmemoración culminará con la realización de un fandango, que constituye una de las expresiones musicales características de la región del Golfo.

Origen de ambos museos

En el inicio de esta serie de conferencias académicas, el arqueólogo del INAH, David Morales, hizo una remembranza de los orígenes de ambos recintos museísticos, que se remontan en los años 70, en el parque de Santiago Tuxtla, donde se exhibían algunas piezas procedentes de diversas zonas arqueológicas de la región.

“Posteriormente, surgió la propuesta de creación de un museo por parte de los habitantes de Santiago Tuxtla y de la comunidad indígena de Tres Zapotes”, refirió el también coordinador de Museos, Colecciones y Difusión, del Centro INAH Veracruz.

El Consejo de Desarrollo del Papaloapan empezó la gestión y otorgó los recursos para la creación de ambos museos. El Museo Regional Tuxteco se acondicionó en un edificio que data de 1880, cuyo primer uso fue como sede del Ayuntamiento de Santiago Tuxtla. El guión científico fue elaborado por el arqueólogo Román Piña Chan y el guión museográfico estuvo a cargo del especialista Iker Larráuri.

“El arqueólogo Piña Chan apoyó el discurso museográfico con algunas piezas del Museo Nacional de Antropología que ilustraban la parte de Mesoamérica, pero el resto de los objetos eran de la región de Los Tuxtlas”, comentó.

El inmueble —quemado y abandonado en 1916 en tiempos de la Revolución— fue restaurado en su totalidad en 2004, año en que se logró la reestructuración museográfica del recinto, a cargo de David Morales, y con el guión científico elaborado por los arqueólogos del INAH, Carmen Rodríguez y Ponciano Ortiz. “En el Museo Regional Tuxteco sólo había 200 piezas en exhibición, pero con esta renovación su acervo se enriqueció con el doble número de objetos”.

Entre las piezas más importantes que presenta el museo, destacan las de la cultura olmeca, como los bustos de madera, hachas de jadeíta y restos óseos de niños, provenientes de El Manatí, sitio que fue considerado por la “cultura madre” como un lugar sagrado.

Debido a la antigüedad de estas piezas —entre el 1600 a.C. y 1200 a. C.—, se tuvieron que acondicionar dos vitrinas especiales para exhibirlas, con un controlador de clima, deshumidificador y fibra óptica para garantizar que durante su exhibición se mantengan en perfecto estado de conservación, lo que representa un método prototipo de protección y preservación.

Así mismo, el museo tuxteco resguarda la llamada Cabeza de Nestepe, la más pequeña de las 17 estatuas colosales localizadas en la región de Los Tuxtlas, lo mismo que la famosa escultura de roca volcánica El Negro, supuesto monumento de sacrificio, además del Monumento F y la Caja de Piedra, de uso desconocido, con diseños esculpidos de conchas, procedente de la Finca Mata Canela, municipio de Catemaco.

En el recinto también se pueden apreciar las obras que produjeron los diversos pueblos que habitaron la zona nuclear o corazón olmeca, desde la región de Los Tuxtlas hasta la cuenca del río Coatzacoalcos, a partir de 1200 a.C. hasta el 1200 d.C. De este modo, hay piezas procedentes de sitios emblemáticos como La Joya, El Manatí, La Merced, Matacapan, Bezoapan y Tres Zapotes.

Cuenta también con una sala etnográfica y otra dedicada a la época colonial, donde se exhiben documentos y mobiliario de los siglos XVI y XVII, armaduras, una escultura estofada de Santiago Caballero y un busto de Hernán Cortés, piezas que están acompañadas con cédulas que hablan del régimen de propiedad del marquesado del Valle.

Por su parte, el Museo de Sitio de Tres Zapotes alberga la primera cabeza colosal olmeca descubierta. Además exhibe la Estela C, una de las piezas más importantes de esta cultura, que contiene la fecha equivalente al 2 de septiembre del año 31 d.C., considerada la más temprana en la historia de Mesoamérica. También posee la Estela D, que tiene labrada un proceso ritual.

La colección de este recinto se compone básicamente de esculturas monolíticas de gran formato, tanto antropomorfas como zoomorfas. Se muestra también un entierro prehispánico con su ofrenda y vasijas cerámicas, hallado en las excavaciones arqueológicas realizadas en la ciudad de Tres Zapotes. En el jardín del museo se aprecia una maqueta en escala natural de esta ciudad prehispánica, de tal forma que es posible recorrer el sitio en la maqueta.

Recientemente se incorporaron al acervo tres hachas olmecas de los sitios de la Merced y Tres Zapotes, además de otras 30 piezas, de tal suerte que hay alrededor de 200 objetos en exhibición.

El Museo Regional Tuxteco se localiza en Circuito Lic. Ángel Carvajal s/n, mientras que el Museo de Sitio de Tres Zapotes se ubica en calle Estela Núñez s/n, Tres Zapotes, ambos en Santiago Tuxtla, Veracruz. Horario de 9:00 a 17:00 horas de martes a domingo, costo 37 y 31 pesos, respectivamente.
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sábado 24 de julio de 2010

Exhiben objetos hallados en barrio teotihuacano

Exhiben objetos hallados en barrio teotihuacano

Piezas de 1,200 años de antigüedad

La Ventilla, un barrio de la ciudad antigua de Teotihuacan reúne 120 objetos prehispánicos hallados en 18 años de exploraciones

La exposición explica cómo funcionaba la Ciudad de los Dioses a través de barrios

Teotihuacan en Línea. INAH. Los más recientes hallazgos registrados en la parte suroeste de la Zona Arqueológica de Teotihuacan, Estado de México, son presentados por primera vez al público en la exposición La Ventilla, un barrio de la ciudad antigua de Teotihuacan, inaugurada este viernes 23 en el Ex Museo de Sitio, que a través de 120 piezas prehispánicas revela la forma como estaban organizadas las áreas habitacionales de esta antigua ciudad.

El Barrio de la Ventilla —localizado cerca de la Puerta 1 del sitio arqueológico— fue ocupado hace mil 400 años, en una etapa temprana, en el periodo Miccaotli (200 d.C.) hasta la Fase Metepec (550 – 650 d.C.). Es un espacio donde a lo largo de casi dos décadas de investigación especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han logrado la recuperación de gran cantidad de pintura mural, y la localización de más de 300 entierros humanos.

Las exploraciones que se han desarrollado desde 1992 a la fecha, bajo la dirección del arqueólogo Rubén Cabrera Castro, han permitido conocer las características de la organización de los barrios teotihuacanos. De acuerdo con las investigaciones, en La Ventilla convivieron agricultores y artesanos especializados en la plumaria, lapidaria y concha.

Una selección de los objetos arqueológicos hallados en 18 años de exploraciones, conforma esta exhibición organizada por el INAH, vigente hasta el 30 de septiembre próximo, misma que incluye los más recientes hallazgos registrados entre 2008 y 2009.

Incensarios, vasijas, cajetes y figurillas de cerámica, cuentas de piedras verdes, accesorios de concha, esculturas y osamentas, así como reproducciones a escala de los murales que se conservan #in situ# en diversas edificaciones de La Ventilla, conforman esta exposición dividida en cinco módulos.

“El objetivo de esta muestra es explicar al público cómo funcionaba social, urbanística y económicamente Teotihuacan a través de barrios, en especial de éste donde vivían artesanos y agricultores hace más de mil 400 años, explicó la arqueóloga Verónica Ortega, subdirectora de la zona arqueológica.

“El ejemplo más representativo de la organización urbana fue La Ventilla, un sitio ubicado a 800 metros al poniente de La Ciudadela. En él hemos podido encontrar los diferentes componentes de un barrio teotihuacano como: manzanas delimitadas por calles, un complejo sistema hidráulico y arquitectura de diferentes categorías, como por ejemplo la plaza, edificios públicos, su templos, las áreas habitacionales y los espacios dedicados a la producción artesanal”.

En la primera sección, La Ventilla, un barrio de la ciudad de Teotihuacan, se muestra cómo estaba conformado un suburbio prehispánico, para lo cual se incluyen planos y maquetas de algunos conjuntos arquitectónicos de la Ciudad de los Dioses.

En tanto que en TEMPLO del barrio, la segunda sala, aborda la trascendencia de los edificios dedicados al culto, los cuales estaban adornados con pintura mural con motivos simbólicos, como corazones seccionados y combinados con cuchillos curvos, que hacen alusión al sacrificio que los antiguos teotihuacanos ofrecían a sus dioses.

En esta sección, indicó la investigadora del INAH, se presentan reproducciones en gran escala de algunos de estos murales plasmados en las fachadas de dichas construcciones, como los del Edificio de Bordes Rojos y del Patio de los Chalchihuites, en las que se observan círculos rojos que de igual manera hacen referencia a los ritos de sacrificio.

En el tercer módulo, Área administrativa, se representa el espacio ocupado por individuos de alto rango de la antigua Teotihuacan. “Esta área de la ciudad se compone por construcciones en las que sobresale su magnífica pintura mural, como en el denominado Patio de los Jaguares y otros como la Plaza de los Glífos, cuyos diseños se encuentran pintados en tonos rojos sobre pisos y muros”, abundó Verónica Ortega al indicar que estas imágenes también se pueden apreciar en el museo a través de reproducciones fotográficas en gran formato.

La siguiente sección, Área doméstica y artesanal, reúne piezas arqueológicas que dan cuenta de que en La Ventilla vivieron los artesanos, tal es el caso de vasijas, cajetes, incensarios, máscaras de cerámica y esculturas antropomorfas que se producían ahí, así como las herramientas que se utilizaban para su fabricación, forman parte de la colección.

"Entre los materiales localizados en La Ventilla, desde 1992 hasta 2009 por el arqueólogo Rubén Cabrera, destacan también materiales como concha marina, andesita, serpentina y turquesa, además de herramientas como punzones, formones, sierras y espátulas, lo que indica su grado de producción, especialización y avance tecnológico para la producción de productos que pudieron ser objeto de intercambio y para el consumo de los habitantes de la gran ciudad”.

En este apartado, añadió la arqueóloga, también se recrearán tres entierros, de los más de 300 que se encontraron en este barrio, para mostrar la tradición funeraria que se practicaba en este sitio.

Así mismo, como esta área además de ser artesanal era doméstica, se presentarán las evidencias de las actividades relacionadas con la preparación, almacenamiento y consumo de alimentos. “Se muestran utensilios de molienda, como metates, manos de metates, morteros y recipientes utilizados para la preparación de alimentos, como lo indican las huellas de que fueron expuestos al fuego en #tlecuiles# o fogones”.

En la última sala, Organización Política, se da un panorama general de la estructura del gobierno que regía este barrio teotihuacano durante los años 200 al 600 d.C., finalizó la arqueóloga Verónica Ortega.

La Ventilla, un barrio de la ciudad antigua de Teotihuacan estará en exhibición del 23 de julio al 30 de septiembre, de martes a domingo de 8:00 a 17:00 horas, en el Ex Museo de Sitio, ubicado en la Puerta 1 de la Zona Arqueológica de Teotihuacan (kilómetro 22+600 de la autopista Ecatepec-Pirámides, San Juan Teotihuacan, Edomex).

La cuota de admisión es de 51 pesos e incluye la entrada al sitio arqueológico y a sus museos. Exención de pago a niños menores de 13 años, estudiantes, maestros y personas de la tercera edad con credencial. Los domingos la entrada es libre para el público nacional
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